Cáncer de Páncreas

 

 

 

Cuando las células tumorales están ubicadas en el páncreas hablamos de cáncer de páncreas.

 

Cáncer de páncreas exocrino:

 

Las formas más habituales de cáncer de páncreas exocrino son los adenocarcinomas. Constituyen la gran mayoría de los tumores de este órgano (más del 95 %). Afectan a las células encargadas de la elaboración de los jugos digestivos y se localizan más frecuentemente en la zona de la cabeza pancreática. 
Son mucho menos frecuentes los tumores del cuerpo y aún más infrecuentes los situados en la cola pancreática.
Son muy raros otros tipos de cáncer como linfomas y sarcomas.
 

 

Cáncer de páncreas endocrino:

 

Se consideran aparte los cánceres que afectan a las células en las que tiene lugar la síntesis de sustancias hormonales. Estos son mucho más raros (insulinomas, glucagonomas...) Poseen un curso diferente al resto de tumores pancreáticos, tanto en los síntomas como en el diagnóstico y tratamiento.
Para determinar el tratamiento más adecuado para cada caso de cáncer de páncreas, es importante clasificar el tumor y  determinar en qué fase se encuentra.

 

El sistema que con mayor frecuencia se emplea para su clasificación es el TNM. Estas siglas hacen referencia a tres aspectos del cáncer: la T se refiere al tamaño del tumor, la N a la afectación de los ganglios linfáticos y la M a la afectación o no de otros órganos.

En función de estos aspectos, la enfermedad se agrupa en las siguientes etapas o estadios:

  • Estadio I: el tumor afecta sólo al páncreas.
  • Estadio II: el tumor afecta al duodeno o a la vesícula biliar, pero no a ganglios linfáticos.
  • Estadio III: en esta etapa el tumor afecta  alos ganglios linfáticos independientemente de su tamaño.
  • Estadio IV: el cáncer se ha diseminado afectando a otros órganos como estómago, colon, hígado o más infrecuentemente pulmón.


 

 Elección del tratamiento


Una vez confirmado el diagnóstico de cáncer de páncreas y tras realizar las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

 

El especialista recomendará y explicará las posibilidades de tratamiento más adecuadas a su caso, para que una vez que haya recibido la suficiente información pueda, junto con su médico, tomar una decisión.

 

El plan de tratamiento del cáncer de páncreas es multidisciplinario y se basa en una serie de normas y pautas (protocolo), establecidas por cada hospital basándose en la experiencia clínica.


Estos protocolos, recogen las indicaciones o limitaciones de tratamiento en función de una serie de factores:

 

  • Fase en la que se encuentra la enfermedad (TNM).
  • El tipo de célula que forma el tumor.
  • Edad del paciente.

Probablemente, el médico también tendrá en cuenta, si además del cáncer de páncreas, existen otras enfermedades importantes que puedan dificultar la realización de algún tratamiento específico.


Por tanto el tratamiento propuesto por el especialista no va a ser el mismo en todos los pacientes.
 

Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer pancreático son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Independientemente de estos, el médico se encargará de tratar específicamente aquellos síntomas que presenta el enfermo.

 

Cáncer del páncreas en estadio I y estadio II
 

El tratamiento del cáncer de páncreas en el estadio I y en estadio II puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cirugía sola.
  • Cirugía con quimioterapia y radioterapia.


 

Cáncer del páncreas en estadio III
 

El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio III puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cirugía paliativa o colocación de cánulas para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.
  • Quimioterapia con gemcitabina.


Cáncer del páncreas en estadio IV
 

El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio IV puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Quimioterapia con gemcitabina, con erlotinib o sin este.
  • Tratamientos paliativos para el dolor, como bloqueo de los nervios y otros cuidados médicos de apoyo.
  • Cirugía paliativa o colocación de cánula para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.


Opciones de tratamiento para el cáncer del páncreas recidivante
 

El tratamiento del cáncer de páncreas recidivante puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Quimioterapia.
  • Cirugía paliativa o colocación de una cánula para evitar áreas bloqueadas en conductos o en el intestino delgado.
  • Radioterapia paliativa.
  • Otras medidas médicas paliativas para reducir los síntomas, como el bloqueo de nervios para aliviar el dolor.

     


Radioterapia


La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores que emplea rayos X con altas dosis de irradiación.


Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.
 

En el cáncer de páncreas, la radioterapia no se emplea como tratamiento exclusivo con intención curativa, ya que las dosis necesarias para destruir el tumor serían elevadas y los efectos secundarios muy serios.

 

Cirugía

La cirugía es el tratamiento fundamental en aquellos tumores de páncreas operables, es decir que están limitados al mismo. En ocasiones, es necesario complementarla con otros tratamientos.
 

La cirugía del páncreas, en cualquiera de sus modalidades, es una intervención compleja. En todos los casos es preciso que el paciente permanezca ingresado en el hospital durante un tiempo que puede variar de un enfermo a otro, pero por lo general suele durar varias semanas. Asimismo, se requiere administrar una anestesia, que siempre será de tipo general.
 

El tipo de cirugía que se puede aplicar en este tipo de tumor, varía en función de la localización y de la extensión de la enfermedad a ganglios y/o órganos vecinos.

 

 

 

Las técnicas quirúrgicas más ampliamente empleadas son:
 

  • Pancreatoduodenectomía o cirugía de Whipple: es la técnica más empleada para tratar el cáncer de páncreas. En general consiste en la extracción de la cabeza del páncreas. Para ello es preciso extirpar el duodeno (primera porción del intestino delgado), la vesícula biliar y el conducto secretor. En este tipo de operación se deja parte del páncreas para que pueda seguir funcionando, por lo que se conecta este al intestino delgado.
  • También es posible en ocasiones que la zona extirpada sea sólo la región de la cola (pancreatectomía distal).
Pancreatectomía total: En este tipo de intervención se extirpa la totalidad del páncreas, la vesícula biliar, el bazo, el duodeno, una parte del estómago y los ganglios linfáticos de la zona.

 

Con este tipo de cirugía es necesario administrar insulina al paciente para controlar los niveles de azúcar en sangre.

 

En ocasiones, la cirugía puede emplearse como tratamiento paliativo. Si el tumor está diseminado pero provoca una obstrucción de las vías biliares, lo indicado puede ser realizar un bypass. Consiste en la colocación de un tubo que rodee la zona de obstrucción, de tal forma que los jugos pancreáticos y la bilis pasen al intestino delgado sin pasar por la zona del tumor.
 

Cuando por determinadas circunstancias no sea posible llevar a cabo una cirugía, se puede colocar un pequeño tubo metálico o de plástico en la zona de la obstrucción (STENT) para que se abra el conducto y permita el paso de los jugos.


Generalmente estas 2 últimas técnicas mejoran los síntomas del enfermo e incrementan su calidad de vida.

 

 

 

Quimioterapia


En el cáncer de páncreas la quimioterapia se puede emplear en las fases iniciales de la enfermedad tras la cirugía, generalmente asociada a la radioterapia (quimioterapia adyuvante).
 

En ocasiones la quimioterapia se administra antes de la cirugía (quimioterapia neoadyuvante) para reducir el tamaño tumoral y facilitar así su extirpación.
 

Cuando la enfermedad está más avanzada o el estado del paciente no permite aplicar cirugía, el tratamiento indicado para estos casos es la administración de quimioterapia pudiéndose asociar o no a la radioterapia. En estos casos, se emplea como tratamiento paliativo y su objetivo fundamental es disminuir los síntomas derivados del tumor y mejorar la calidad de vida del paciente.

 

 

 

Radioterapia

La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores  que emplea rayos X con altas dosis de irradiación.
Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.

En el cáncer de páncreas, la radioterapia no se emplea como tratamiento exclusivo con intención curativa, ya que las dosis necesarias para destruir el tumor serían elevadas y los efectos secundarios muy serios.

La radioterapia es útil en algunos casos en los que el tumor se ha diseminado a otros órganos y pudiera estar causando algún síntoma que disminuya la calidad de vida (radioterapia paliativa). Con dosis bajas de radiación se pueden mejorar dichos síntomas y aumentar el bienestar del paciente.

Asimismo, se puede emplear asociada a la quimioterapia tras la cirugía para eliminar las células que no se han podido extirpar. En este caso la dosis de radiación tampoco debe alcanzar dosis que pudieran lesionar los órganos más sensibles próximos al tumor.

 

 

Planificación del tratamiento con RT:
 
Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso realizar una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características anatómicas de cada enfermo.

Durante todo el tratamiento, el paciente ha de permanecer inmóvil y mantener la misma postura. Es frecuente, que próximo a la zona del tumor se encuentren determinadas estructuras importantes como el estomago, el hígado, riñones, medula espinal, entre otros. Para administrar la radiación con una precisión elevada y evitar que los tejidos sanos que rodean al tumor reciban más dosis de la tolerada, se utilizan sistemas de inmovilización muy precisos para que  permitan la administración de la radiación con gran exactitud.

Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor del mismo, es necesario realizar una tomografía de localización, cuyas imágenes se introducen en la computadora, donde se determina el volumen de tratamiento.

Antes de la realización de la tomografía se determina el sistema de inmovilización más adecuado para cada paciente según la técnica que se vaya a aplicar.

Una vez realizada la planificación, estos sistemas de fijación permiten su reproducción diaria en la sala de tratamiento.
 

 

¿Dónde se realiza el tratamiento con radioterapia?
 
Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres. Estas habitaciones poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto impidiendo que la radiación salga fuera de ellas.
 
Mientras dura la sesión de tratamiento el paciente estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.
 

 

¿Por qué es necesario acudir todos los días?

     Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy serios en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días.

El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana descansando dos, generalmente sábados y domingos. Para su administración no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.
 

 

¿Cuánto dura el tratamiento?
 
El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.

Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente). El tiempo real de irradiación dura unos segundos.

Una vez finalizado el tratamiento diario, puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.
 

 

Efectos secundarios:

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios en la zona que ha recibido el tratamiento.

Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunos casos se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control..



 

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